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La mejor garantía para reclamar un impagado

  • Publicado por Pere Brachfield
  • - el 10 de octubre de 2014
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En la práctica del día a día las empresas suelen admitir de sus compradores pedidos telefónicos o verbales, y no exigen la firma y sellado de los albaranes (o de las facturas) por una persona responsable (que sea empleado o directivo del cliente), con el fin de agilizar los trámites y no retrasar el tráfico mercantil con formalidades administrativas.

No obstante estos comportamientos son muy arriesgados, ya que para el cobro de las operaciones comerciales dependeremos de la buena fe del cliente.

La ley dice que corresponde al acreedor la carga de probar los hechos constitutivos del derecho que reclama.

Este hecho demuestra la necesidad de blindar adecuadamente las operaciones comerciales a través de la correcta documentación que permita acreditar la deuda, no sólo ante los tribunales sino en gestión amistosa ante el deudor.

La obligación de pago

Entre empresas, a partir del momento de la entrega de los productos o prestación del servicio, si no existe disconformidad expresa del cliente, el deudor está obligado al pago en función a las condiciones pactadas o a la ley.

La ley no tolera dilaciones excepto si se han previsto en el contrato o en la legislación.

Los intereses de demora

En caso de retrasarse en el pago, el deudor incurre automáticamente en mora.

La Ley 3/2004 de lucha contra la morosidad determina que si el deudor no paga el día del vencimiento automáticamente deberá pagar el interés fijado en el contrato y en su defecto el fijado por la ley.

No hace falta contrato previo, aviso o intimación por parte del deudor para el devengo del interés legal moratorio.

Las tácticas para escaquearse de los morosos

No obstante los morosos pretenden eludir sus obligaciones de pago mediante alguna de estas tácticas:

  • Negando la existencia de la deuda (a este presunto acreedor no lo conocemos y jamás le compramos nada)
  • Afirmando no ser los obligados al pago (esto es un asunto de mi ex socio, se lo han de reclamar a él ya que yo no les debo nada)
  • Alegando que no recibieron el producto o servicio facturado (estas cajas nunca nos llegaron)
  • Poniendo pegas respecto al precio, calidad, cantidad, servicio, día de prestación (la mercancía llegó en mal estado, además me facturan el doble de lo que acordamos con el vendedor)

La reclamación al deudor

La administración de justicia se basa en algo muy concreto: la prueba
Un aforismo dice: "No basta con tener razón, hay que poder demostrarlo"; y yo añadiría que: "hay que poder demostrar con pruebas objetivas que el deudor está equivocado o que el deudor falta a la verdad".

La carga de la prueba

El Derecho dicta que corresponde al acreedor la carga de probar los hechos constitutivos del derecho que reclama:

  1. Que ha existido una operación legítima
  2. Que dicha operación ha sido realizada a satisfacción del deudor
  3. Que se ha producido una deuda pecuniaria, cierta, determinada, exigible y líquida

La ley dice que una vez que el acreedor ha demostrado la existencia de una deuda, corresponde al demandado la prueba de los hechos que sean suficientes para impedir, extinguir o quitar fuerza a la reclamación de la deuda (por ejemplo alegar prescripción extintiva).

Estos hechos demuestran la necesidad de tener la correcta documentación que permita acreditar la deuda, no sólo ante los tribunales sino en gestión "amistosa" ante el deudor.

La documentación que permite reforzar la juridicidad y la posición del proveedor

La idea central de este apartado es que la mejor garantía para reclamar un impagado de una operación comercial es a través de una adecuada documentación, lo que blindará jurídicamente el derecho de cobro del acreedor, evitando excusas y pérdidas de tiempo.

La documentación necesaria para reclamar una deuda derivada de un impago comercial es la que puede acreditar el encargo realizado por parte del cliente de un bien (o servicio) al proveedor, que pueda probar su entrega al comprador y el precio a pagar.

Consecuentemente la documentación más adecuada para reclamar judicial o extrajudicialmente un impagado es la que:

  1. Acredita el encargo realizado por parte del cliente de un bien o servicio al proveedor (orden de compra, pedido, presupuesto o aceptación de la oferta)
  2. Prueba su entrega o prestación por parte del proveedor a satisfacción del cliente (albarán de entrega)
  3. Determina el precio que debe pagar el cliente y el plazo (factura)

Con la posesión de estos 3 documentos: un pedido, un albarán y una factura, (bien cumplimentados) el acreedor verá totalmente blindado su derecho de cobro, podrá demostrar perfectamente la existencia de una deuda de modo que el moroso no tendrá ninguna escapatoria legal para dejar de pagar la operación comercial.

Esto es como las 3 patas de un taburete, si falta una de las patas, la operación no tendrá estabilidad jurídica, y el deudor de mala fe puede eludir el pago o conseguir importantes quitas en el precio.

En las operaciones comerciales los documentos básicos para demostrar la existencia de una relación mercantil y de una deuda son:

El contrato
Las condiciones generales de venta
El pedido o la hoja de encargo
La aceptación de la oferta
El albarán de entrega o acta de recepción
La factura
Los documentos cambiarios de pago

Consecuentemente en las relaciones comerciales se han de utilizar esta serie de documentos que tienen una gran importancia para demostrar la existencia de una operación comercial y por lo tanto de un contrato.

Por medio de estos documentos el acreedor podrá exigir el pago y en caso de incumplimiento podrá acudir a los tribunales para reclamar judicialmente el cumplimiento de la obligación.

No obstante en muchas empresas estos documentos no son empleados de la manera adecuada o no se les otorga la importancia que realmente tienen, por lo que en caso de reclamación de un impagado el acreedor no podrá acreditar su derecho de cobro por carecer de la suficiente documentación o carecer ésta de defectos que la hacen inadecuada.